A la hora de escoger nuestro ‘look’ o de completar el fondo de armario, acudimos a la colorimetría pero, son muchas las ideas que nos vienen por parte de las tendencias de la temporada o del ‘street style’ de las semanas de la moda que, de un tiempo a esta parte,

También viene acompañado de microtendencias que van surgiendo entre las ‘insiders’

Como la reciente estética de las chicas portuguesas. La inspiración está siempre a nuestro alcance, pero, realmente, para vestir bien no hay mejor truco que conocernos a nosotras mismas.

A menudo hablamos de claves para potenciar —si te apetece, claro— esas partes de nuestro cuerpo que más nos gustan, desde nuestras piernas hasta las curvas, pasando por el abdomen o nuestra altura.

Ahora bien, ¿qué hay de los colores? En función de nuestra piel o pelo, existen determinadas tonalidades que nos favorecen más que otras. De eso trata la colorimetría, y hoy te damos todos los tips para que identifiques la tuya y que tus estilismos pasen al siguiente nivel.

Colorimetría: qué es y para qué sirve

La colorimetría es la ciencia que estudia las medidas cualitativas y cuantitativas del color.

La utilizamos para saber qué colores nos favorecen más en cuanto a nuestra ropa, maquillaje, pelo y también decoración de interiores

«Cuando encontramos la paleta cromática que mejor va con nosotras, nos vemos más favorecidas, con la piel más iluminada y nuestras facciones resaltadas», explica la estilista Carmen Carazo.

Esto tiene una consecuencia directa: vernos más guapas ayudará a que nuestra autoestima mejore y a comprar de forma más consciente y, por tanto, sostenible, pues no perdemos tanto tiempo ni dinero.

«Te ayuda a crear tu armario cápsula y a combinar prendas de forma más efectiva», señala la experta.

Qué tipos de colorimetría existen y qué colores nos favorecen más

En la teoría del color aplicada a la colorimetría existen cuatro tipos, cada uno se identifica con una estación, que se determina en función de nuestro tono de piel, pelo y ojos. «Lo más importante es identificar los contrastes que hay entre pelo y piel y ver cómo podemos armonizarlos a la hora de vestir», explica la estilista.

Otoño

Te identificarás con este tipo si cuentas con rasgos definidos y tonos dorados. También entran aquí aquellas personas con cabellos rojizos, cobrizos, castaños o rubios dorados, piel con matices duraznos o dorados y ojos marrones o castaños.

Primavera

Dos claves: luz y calidez. Es tu estación si tu cabello es rubio o castaño claro, tu piel es clara con tonos dorados y melocotón y si tienes los ojos azules o verdes.

Invierno

A este apartado pertenecen las chicas con pelo negro, castaño oscuro o con matices rojizos y grises. También si tienen la piel clara, o tirando a rosa y ojos negros, marrones o azules oscuros.

Verano

Si eres de pelo rubio cenizo o incluso castaño claro o medio, piel pálida tirando a beige y ojos verdes o azulados, este es tu tipo.

«Dentro de cada estación también hay subgrupos en función de otros factores —brillante, suave o profundo, entre otros—, pero lo importante es conocer a fondo los cuatro tipos principales para acertar con la colorimetría», dice Carazo.

«Un truco para saber qué colores te pueden favorecer es ponerte delante del espejo y seleccionar prendas o pañoletas de diferentes colores, ponerlas bajo tu rostro y ver como cambia la luz de tu piel y tus facciones dependiendo del color y del tono», explica.

A otoño o primavera les sentarán mejor los colores cálidos —marrones, granates, naranjas o azules cyan—, mientras que a invierno y verano, los fríos —azules oscuros e intensos, verdes y magentas–.

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