Luego de varias horas sin comer por el descanso nocturno, es importante que a la mañana realices un buen desayuno para que te genere la fuerza necesaria para asumir todas tus actividades diarias.

Entre los horarios más recomendados

Un estudio del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), un centro impulsado por la Fundación La Caixa, en conjunto con el INRAE,

el Inserm y la Universidad de la Sorbona de París, indicó que a las 8 de mañana es el horario ideal para realizar la primera comida del día.

Ahora a los consejos de horario se unen los de la experta en nutrición, Amy Shapiro, quien asegura que esta comida es un

punto de partida importante cuando se trata de tener un estilo de vida saludable

y se deben seleccionar alimentos que ayuden a combatir la inflamación, una respuesta del sistema inmunológico

que ocurre cuando sus células fueron dañadas.

“La inflamación crónica puede provocar problemas cotidianos pequeños, pero importantes, como pérdida

o aumento de peso y trastornos del estado de ánimo como ansiedad y depresión.

Este tipo de inflamación es el objetivo a evitar”, explica Shapiro, la actual directora de Real Nutrition en Nueva York.

Recomendaciones de la especialista

La estadounidense resalta el gran cuidado que se debe tener con los azúcares ocultos en los productos como yogur,

granola y cereales, aconsejando limitar la cantidad de productos de pan blanco y productos horneados, ya que se convierten rápidamente en azúcar en el cuerpo.

“Los alimentos pueden ayudar a disminuir la inflamación en función de los antioxidantes,

las vitaminas y los minerales que contienen, pero también pueden aumentar la inflamación si están llenos de azúcar,

ingredientes procesados, productos químicos y más”, expresó.

La avena con nueces es un gran aleado para el desayuno ya que este grano sin gluten tiene un alto contenido de fibra para

ayudar a disminuir los niveles de colesterol y equilibrar el azúcar en la sangre,

mientras que los frutos del nogal ralentizan la digestión y aportan una dosis de ácidos grasos Omega-3, que son antiinflamatorios.

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