La 24ª edición de los Juegos Olímpicos de Invierno ya es una realidad.

El ‘Nido de Pájaro’ de Pekín ha acogido en la mañana de este viernes la ceremonia de inauguración del evento, tal y como hizo para los Juegos de Verano de 2008.

Y es que, desde hoy mismo, la capital china es la única ciudad que ha albergado las dos modalidades distintas de Juegos Olímpicos en toda la historia.

Como era de esperar, China no escatimó en gastos ni en tecnología puntera para esta apertura, en la que nada fue casualidad, con el número 24 como eje central.

Además de corresponderse con el número de la edición y con la fecha de hoy, es también el número de patrones solares que hay en el calendario chino, que el pasado día 1 de este mes celebró su Año Nuevo, y en el que hoy arranca la primavera.

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Con todo ello, se produjo una espectacular cuenta atrás de 24 segundos, comandada por fuegos artificiales y un espectacular juego de luces sobre una pantalla LED de 11.600 metros cuadrados que cubría todo el suelo del ‘Nido de Pájaro’.

La aparición de un enorme cubo de hielo en el que se repasaron las 23 ediciones previas, el izado de la bandera china y el levantamiento de unos aros olímpicos hechos de hielo fueron los momentos estelares del inicio de una ceremonia.

En las gradas, a diferencia del verano pasado en Tokio, el público pudo disfrutar del espectáculo.

Sin estar lleno hasta la bandera, el ‘Nido de Pájaro’ no presentaba un aspecto desolador.

Al igual que pasará durante los próximos días, los miembros de la burbuja podrán acudir a los distintos eventos, mientras que los ciudadanos chinos no podrán acceder a una entrada libremente, sino que tendrán que ser invitados para ello.

Como curiosidad y a consecuencia de la pandemia, el público podrá aplaudir, pero no gritar.

Uno de los principales intereses de la ceremonia estaba en el palco de autoridades, que presidían Thomas Bach, presidente del COI, y Xi Jinping, presidente de la República Popular China.

La política ha rodeado a estos Juegos Olímpicos, después del declarado boicot por parte de Estados Unidos, líder al denunciar el genocidio que sufre la minoría uigur en la región china de Xinjiang.

Por ello, los norteamericanos no enviaron ningún tipo de representación política a la ceremonia, algo que secundaron naciones como Japón, Reino Unido, Canadá, Países Bajos o Australia.

Tampoco se sumó España, quien mandó a Miquel Iceta, y tampoco lo hizo Rusia, a quien representó Vladimir Putin.

Siguiendo el clásico guion de estas citas, el desfile de deportistas, iniciado por Grecia, presidió gran parte de la inauguración.

Un total de 91 países fueron representados en el Estadio Nacional de Pekín al ritmo de música clásica.

No todos los participantes en estos Juegos pudieron desfilar, y es que algunos preparan la cita en sedes alejadas de la capital china.

Es el caso, por ejemplo, de Lucas Eguibar, quien tendría que haber hecho cuatro horas de viaje en autobús para estar en la ceremonia.

Quienes sí estuvieron fueron Queralt Castellet y Ander Mirambell, comandando y abanderando la expedición española.

Sosteniendo la bandera nacional a cuatro manos, la rider y el piloto de skeleton disfrutaron de un momento que recordarán todas sus vidas.

«Estaba súper nervioso antes de salir, con la piel de gallina», comentaba a AS Ander Mirambell minutos después de la experiencia.

«Se me ha pasado como si hubiese durado un segundo, quiero repetirlo.

Ha sido un cúmulo de emociones, sentimientos, de acordarse de gente… Es algo imborrable, lo vives tan intensamente que no te da tiempo a procesar lo que está pasando», repetía el español.

Durante el corto trayecto, Mirambell confiesa haber tenido un enorme gesto.

«Me he intentado acordar de los chicos de la fundación Cris Cáncer.

Estuve con ellos y les prometí que me tocaría la cabeza en honor a ellos. Me he tocado el gorro un par de veces, espero que lo hayan visto».

Un total de siete deportistas españoles desfilaron sobre la pantalla LED, lejos de los 14 que participarán en estos Juegos Olímpicos de Invierno. España tendrá mucho que decir en los próximos días.

En este desfile destacaron numerosas expediciones como la de Canadá o Estados Unidos, además de la de China, que se llevó la ovación de la noche. Pero la estrella fue Nathan Crumpton, abanderado de Samoa Americana, que desfiló sin camiseta pese a los cinco grados bajo cero de temperatura. A continuación, llegaron los discursos institucionales. El de Thomas Bach fue el más relevante, con especial hincapié en demandar una convivencia pacífica en este convulso momento. «Den una oportunidad a la paz», comentó el presidente del COI, parafraseando a un John Lennon del que acabó sonando ‘Imagine’.

Xi Jinping declaró inaugurados los 24º Juegos Olímpicos de Invierno, y un nuevo espectáculo de luces y fuegos artificiales se produjo. Cada país portaba un copo de nieve, que se acabó juntando con el resto para formar uno más grande, que representaba la unidad y en cuyo centro se prendió la llama olímpica. Los encargados de hacerlo fueron Dinigeer Yilamujiang y Zhao Jiawen, dos atletas chinos nacidos en este siglo. La primera, además, pertenece a la minoría musulmana uigur de Xinjiang, en lo que supone un gesto de China para desescalar la tensión derivada del boicot diplomático estadounidense a raíz de sus denuncias de genocidio en la región.

Con todo ello se dio el pistoletazo de salida a 16 días de competición sobre hielo y nieve (aunque ya se vienen disputando pruebas desde hace tres días). Pekín, en su presentación ante el mundo, ha cumplido con las expectativas con una bonita y llamativa ceremonia. Y España ya piensa en acumular éxitos, persiguiendo el que sería el quinto metal en la historia del país en unos Juegos de Invierno.