La cantante brasileña Gal Costa murió en la mañana de este miércoles a los 77 años. El entorno de la artista confirmó la información a O Globo, pero aún se desconoce la causa de la muerte.

Emblema de la música brasileña

Gal Costa se ausentó de los escenarios para recuperarse de una cirugía realizada en septiembre para extirpar un bulto en su cavidad nasal derecha.

La cantante había cancelado a último momento su participación en el festival Primavera Sound, en San Pablo, el pasado fin de semana.

De acuerdo con las recomendaciones médicas, la artista debía tomarse un descanso de los conciertos hasta finales de noviembre.

Gal Costa inició su carrera en 1965

Casi en perfecta sintonía con la explosión del tropicalismo, un movimiento cultural rupturista que impactó en las artes plásticas, la música, el teatro, el cine y la literatura de un Brasil dominado por la rigidez represiva de la dictadura militar

que quebró el orden constitucional en 1964, luego de un largo período de inestabilidad política.

Nacida como Maria da Graça Costa Penna Burgos en 1945, empezó a cantar de muy chica y a los 15 años ya se lucía como cantante y guitarrista en las fiestas escolares de su ciudad natal, Salvador (Bahía).

En esa misma época comenzó a trabajar como empleada en una disquería.

Allí descubrió la bossa nova de João Gilberto, con quien tendría el gusto de compartir un escenario en 1965, cuando tenía apenas 20 años.

Conoció a Caetano Veloso gracias a su amistad con Dedé Gadelha, la primera esposa del gran artista bahiano y madre de Moreno, también músico.

Debutó como cantante en el espectáculo musical Nós, Por Caso, montado para inaugurar el Teatro Vila Velha de Salvador y en el que también participaron Caetano, Gilberto Gil, Tom Zé y Maria Bethânia.

En 1967 entró por primera vez a un estudio para grabar un disco con Veloso, titulado Domingo.

Ese bautismo de fuego se pareció mucho más al trabajo de un cantautor folk de la escena londinense de los 60 que a un disco pop brasileño.

Muy pronto, Gal sería una de las invitadas especiales del disco clave del tropicalismo, Tropicália: Ou Panis et Circenses (1968), que reunió a Caetano, Gil, Nara Leao y Os Mutantes.

Costa puso su voz en varias canciones, pero tuvo protagonismo en dos que con el correr de los años se transformarían en clásicos de su repertorio: “Baby” y “Mamãe, coragem”.

En la primera mitad de la década del 70, Costa grabó otros dos discos estupendos:

Primero Legal (1970), donde sin abandonar del todo la experimentación de sus dos trabajos anteriores agregaría a su paleta sonora blues, rock, R&B y soul,

y hasta una humorada titulada “Love, Try and Die”, en homenaje al sonido dixieland, con el pícaro condimento de un corista que imita la voz de Louis Armstrong

y, tres años más tarde, India (1973), álbum bisagra aparecido cuando el tropicalismo empezaba a desvanecerse y cargado de arreglos exuberantes y sofisticados ideados por Gilberto Gil.

Casi cincuenta años después de su publicación

India -donde Gal aparecía desnuda en la contratapa, lo que obligó a vender el vinilo dentro de un sobre opaco- sigue sonando fresco, vital y provocativo,

basta con escuchar temas de impronta pop como “Ponto da Luz”, de Jards Macalé, otra figura del tropicalismo, y el magnífico “Relance” compuesto por Caetano Veloso y potenciado por el acordeón alucinado de Dominguinhos.

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