Este modelo es el segundo de la marca Ioniq que Hyundai dedica a los vehículos 100% eléctricos. Y lo hace con un coche que pretende centrarse en la conciencia medioambiental y, sobre todo, en el pasajero.

Por eso, su diseño, tipificado como ‘Streamliner’ simboliza, según la marca, la eficiencia emocional.

Destaca por sus líneas fluidas y sencillas, con una forma de lo más aerodinámica y que permite un coeficiente Cd de 0,21.

Aprovecha la Plataforma Modular Global Eléctrica (E-GMP) y está basado en el concept que la marca presentó en marzo de 2020, denominado Prophecy.

En este caso, el nombre ya indicaba por dónde irían las líneas de diseño de un futuro modelo comercial.

Este diseño también intenta maximizar el espacio a bordo debido en parte a una distancia entre ejes de 2.950 milímetros sobre una longitud total de 4.855 milímetros.

Luces ‘inteligentes’

En su lateral, destacan también los espejos retrovisores con cámara que proyecta la imagen en pantallas digitales a bordo o unas manillas en las puertas enrasadas con la carrocería.

Las llantas pueden ser de 18 o de 20 pulgadas. Y respecto a su paleta de colores, incluye 12 tonos diferentes entre los que se encuentran tres nuevos y llamativos para la era digital.

Por delante, destacan unos faros Matrix LED formados por píxels paramétricos que pueden crear una iluminación inteligente y exhibir diversas señales luminosas.

Además, cuenta con unas lamas inteligentes en la parrilla que cambian su graduación de apertura en función de las necesidades de refrigeración o aerodinámica.

En la zaga, cuenta con un alerón elíptico iluminado con píxeles que se ha inspirado en el winglet de un avión, esas aletas verticales que se sitúan en el extremo de las alas.

Además, los pilotos, situados por debajo de ese alerón, se unen con una doble tira luminosa compuesta por el mismo tipo de píxeles individuales y paramétricos de diseño exclusivo que los que se encuentran en el frontal.

Esta trasera tiene un perfil bajo y, según Hyundai, forma de ‘cola de pato’. Por cierto, que entre faros y pilotos, el Ioniq 6 cuenta con 726 píxels en su iluminación.

Interior futurista

El interior del Ioniq 6 abre un nuevo camino al diseño de Hyundai, ya que representa su visión de futuro para el progreso de la humanidad y de su interactuación con los vehículos.

De hecho, ha denominado este habitáculo como un ‘Mindfull Cocoon’, que se puede traducir como un ‘caparazón de la consciencia’ o ‘caparazón para la mente’, es decir, un espacio para que los pasajeros se relajen y se aíslen del bullicioso exterior.

Al sentarse tras el volante, achatado por debajo, se encuentran dos pantallas digitales unidas de 12 pulgadas cada una, al estilo más actual y futurístico de la industria automotriz.

La consola central que separa piloto y copiloto es de tipo puente y prácticamente todos los componentes del interior están realizado con materiales sostenibles y/o reciclados.

Como las alfombrillas, que se han hecho con el tejido de redes de pesca recicladas.

Y a bordo es cierto que hay mucho espacio, pero bastante más en las plazas delanteras.

En las traseras, los pasajeros no tendrán problemas con las piernas, pero si se mide más de 1,80 metros, el techo descendente ya se sitúa muy cerca de la cabeza.

La iluminación a bordo también se ha cuidado hasta el extremo y dispone de 64 tonos diferentes, que pueden cambiar automáticamente en función de la velocidad.

En los extremos del salpicadero se sitúan las pantallas que emiten las imágenes procedentes de las cámaras de los retrovisores exteriores.

Se comienza a comercializar en 2023, aunque Hyundai todavía no ha desvelado ni el motor o las baterías que llevará, ni su autonomía o su precio.

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